jueves, 21 de enero de 2016

DESPIDOS, VIVIR LA VILLA.

En una aproximacion desde la antropologia filosófica se intenta explicar como funciona
la angustia ante la posibilidad de perder el trabajo.
Se dice que la posibilidad de proyectar y planear "es una intuición emocional y vital, 
inherente a lo humano, al sujeto"-
Un desocupado es una persona sin posibilidad de proyectar. 
Hasta allí la mirada catedrática.
Esta aproximacion ante la angustia del desempleo es la de mi barrio y el miedo en mi barrio
 es al hambre, porque aunque se hable muchisimo del hambre, pocas personas han sufrido
 el hambre en carne propia.
Cuando ves que en la fabrica empieza a bajar la produccion, se te viene a la cabeza el 
despido, empezás a pensar en las changas y en si tu cuerpo aun puede trepar un arbol
para podarlo.
En 2001 podía trepar muy bien, en 2016 podrá?
Nunca le vas a decir a tu mujer que te podés quedar sin trabajo, pero ella se va a dar cuenta 
desde el primer día. 
Me cuenta mi vecino  "Lo unico que te puedo decir es que es una angustia tremenda, peor
que el miedo a la muerte o esas cosas, sin trabajo estás muerto en vida"
Angustia.
El vivir en una villa o un asentamiento es la situacion que al desempleado le genera el 
primer sentimiento de angustia y el primer contratiempo para conseguir un trabajo,
 ocultar tu procedencia para ofrecerte en un trabajo es el primer golpe a tu dignidad, ceder tu dignidad para obtener un trabajo en negro y mal pago, seguramente.
 Si decis ante el empleador q vivís en calle 4, manzana 22, casa 18 sabés muy bien que
 NUNCA TE DARÁN EL TRABAJO.
Cuantos de los que leemos estos sitios han sido discriminados, cuantos han convivido con la pobreza, cuantos saben lo que
es sentirse pobre, tener hambre, tomar un te de noche para que los chicos coman un 
poquito de carne. 
Acostarse y llorar, angustia. 
De eso venimos, volveremos allí ?




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